
Los creadores de su pronuncio,
hacedores de vida.
El mundo existe por el verbo hecho permanencia.
Palabras que me dedicas,
que soltamos a la era para ser trituradas, amasadas, pan.
Regalos de aire quebrado que penetran mas allá de la cóclea.
Fluido inmanente, poderoso y vital.
Somos los que comulgamos su espíritu
y damos forma a su legado.
Somos comedores de frases hechas, nuevos sabores y fragancias,
hilando acción y sujeto, movimiento y alma.
Los que entregamos hálitos de vida dejando vida muerta y memorizada.
Grabando en las mentes palabras sin sentido, cortas o anchas,
que reflejan desdibujadas emociones, transcendentes y vitales
como la presencia de la muerte y el mas enfurecido amor.
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